domingo, 13 de febrero de 2011

Profesores de la ULPGC dicen que El Aaiún es un ´polvorín´

Los observadores constatan que el 80% de los jóvenes saharauis carece de trabajo
                       
LA PROVINCIA -  A. RAMÍREZ LAS PALMAS DE GRAN CANARIA - 11 de febrero de 2011 -     "La situación social y de represión política en la que viven los saharauis en El Aaiún es un auténtico polvorín". Así lo advirtieron ayer un grupo de profesores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) tras visitar este fin de semana la capital del Sahara Occidental. Marino Alduán -decano de la Facultad de Formación del Profesorado- Lourdes Urbaneja y Sergio Ramírez constataron que el pueblo saharaui "está por debajo de todos los índices de subsistencia" y fueron "testigos" de las torturas de las que son objeto los jóvenes tras entrevistarse con presos recién puestos en libertad.

Estos observadores indicaron que el Campamento de la Dignidad (Gdein Izik) desmantelado por el Ejército marroquí fue una "protesta de reivindicación de mejoras sociales" ante la falta de expectativas laborales que tienen el 80% de la población de 18 y 25 años, entre los que se encuentra 5.400 diplomados y licenciados en Literatura, Ciencias Químicas y Físicas. "El Gobierno marroquí les impide trabajar en las minas de fosfatos (en las que hay 2.700 trabajadores marroquíes y 115 saharauis)" y "los excluye de determinadas carreras como capitanes de barcos, pilotos de avión o mecánicos", detalló Alduán.

"Las casas de los saharauis que visitamos son como las que había en Canarias hace 60 años por su falta de salubridad y habitabilidad", añadió el decano de la ULPGC, que indicó que para los jóvenes de El Aaiún las protestas de rechazo a las dictaduras en el norte de África se iniciaron con el campamento de Gdein Izik.

La delegación canaria, además de entrevistarse con trabajadores de Fos Bucraa y la Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de Derechos Humanos, se reunió con una docena de familiares y de presos que acababan de salir de la cárcel Negra en la capital saharaui. "Comprobamos que tenían heridas en las cabezas y marcas visibles en ambas muñecas", informó Alduán. "En la prisión, los ponían contra la pared, les pegaban y les echaban agua y orines. Los primeros cuatro días los dejaban sin comer y sin beber agua", denunció Lourdes Urbaneja. Los profesores entregaron una lista actualizada con los 131 saharauis que siguen detenidos en la cárcel Negra y la prisión de Salé.

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