domingo, 25 de marzo de 2012

Testimonio de Kaziza Lafkir, ex preso político saharaui del campamento de Gdeim Izik


Kaziza Lafkir, nacido en 1990. Activista saharaui de derechos humanos y victima de violación de derechos humanos. Comenzó su activismo en 2005 cuando aún estudiaba en el colegio, reclamando el derecho a la autodeterminación, durante las manifestaciones de la Intifada pacífica que comenzó aquel año. Las manifestaciones eran reprimidas brutalmente por la policía, causando muchas víctimas. Fue expulsado del instituto por sus actividades y finalmente se le negó el derecho a proseguir sus estudios porque no se le permitió matricularse en ningún instituto de la ciudad. Continuó con su activismo pacífico hasta el comienzo del campamento de Gdeim Izik, formó parte del primer grupo que montaba las jaimas en el campamento. Según sus palabras “en el campamento vivíamos de una manera digna, sólo hablábamos hasania, no había marroquíes, respirábamos la completa libertad y estábamos muy felices”. El 8 de noviembre de 2010 comenzó el asalto marroquí contra el campamento, Kaziza volvía de su trabajo en el campamento. Sobre las 6 de la mañana comenzó el asalto. Les atacaron con helicópteros, militares armados, cisternas de agua a presión, coches…. Había gran confusión, mujeres y niños gritando y corriendo, con los militares pegando a todo el mundo. Vio camiones y coches pasar por encima de las jaimas sin averiguar si había personas dentro. Él se encontraba en el control, a la entrada del campamento y fue rodeado por militares en todoterreno. Le pegaron brutalmente allí mismo. Le trasladaron en un coche fuera del campamento casi inconsciente. Con la culata de un Kalashnikov le golpearon en la clavícula brutalmente, con tanta fuerza golpearon el hueso que del dolor perdió el conocimiento.
Despertó en la cárcel, en una celda donde había más de 40 personas. Durante el encierro les atacaron con perros, les orinaron y escupieron encima, les desnudaron, los presos dormían en el suelo, les echaban agua fría, en la comida les metían cristales triturados y astillas, la comida era escasa y les daban pan de varios días atrás. Les pegaban todos los que entraban en la celda, incluidos los médicos que iban a controlar su estado de salud. Kaziza se encontraba tan mal que le sacaron en libertad provisional.
Cuando llegó a su casa la encontró asediada por los militares. Necesitaba atención médica, pero cuando fue al hospital se encontró con que se había dado orden al médico de que no le operara, si no que le amputaran el brazo. Volvió a su casa y su familia le aplicó tratamientos de medicina verde tradicional, hemera y grasas. El hueso finalmente soldó mal, quedando su brazo derecho inutilizado y paralizado.
Durante una manifestación con motivo de la liberación del defensor saharaui de derechos humanos Luali Ameidan, entró en un instituto y cambió la bandera marroquí por la de la RASD. Le detuvieron de madrugada en su casa. Cuando le llevaron a comisaría un policía le preguntó que qué podían darle para que dejara sus actividades. Kaziza respondió que él “sólo quería que el pueblo saharaui ejerciera su derecho a la autodeterminación”. Entraron siete policías, le desnudaron, le pegaron y torturaron y le volvieron a romper el brazo. Le liberaron tras veinte días y pusieron dos coches de policía en la puerta de su casa era hostigada e interrogada. La casa de su familia es vigilada constantemente.
Kaziza tuvo finalmente un recuerdo para los presos políticos saharauis, entre los que se encuentran sus compañeros de Gdeim Izik, quienes sufren sistemáticamente la violación de sus derechos como presos, alimentación, comunicación, visita de las familias, etc.
Kaziza Lakfir precisa de varias operaciones para que su brazo recupere cierta movilidad. Es uno de los testimonios vivos de quienes participaron en el campamento de Gdeim Izik y sufrieron la brutal represión marroquí posterior.
Recogido durante las actividades del 10º Aniversario Asociación Dah Sidahmed de Getafe (Madrid)

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