martes, 27 de marzo de 2012

Testimonio de Kaziza Lakfir ex preso político saharaui de Gdeim Izik


Kaziza Lakfir, ex preso político de Gdeim Izik, ha permanecido durante más de un año con un hombro fracturado a causa de los golpes y torturas de la policía marroquí, y no ha recibido tratamiento médico. Recién llegado a España ha participado en dos conferencias en Madrid y Getafe, explicando las graves violaciones que sigue cometiendo el estado marroquí contra la población civil saharaui. En la conferencia de Getafe (invitado por la Asociación Dah Sidahmed de la citada localidad) Kaziza sufrió un desvanecimiento cuando estaba ofreciendo su desgarrador testimonio. Evacuado de urgencia a un hospital, se restablece lentamente de la gravedad de sus heridas y las secuelas que dejaron las torturas. Recuperamos el testimonio que ofreció a APSO en octubre de 2011 en su casa de El Aaiun.
*Fuente: APSO Sahara (AMIS DU PEUPLE DU SAHARA OCCIDENTAL), 21 de octubre de 2011, en ​​El Aaiun.
Traducción libre: Poemario por un Sahara Libre
El 8 de noviembre de 2010, en el Sáhara Occidental, las autoridades marroquíes lanzaron un ataque contra un campamento de 7.000 tiendas de campaña, donde dormían civiles saharauis, niños, mujeres y ancianos.
Entre 20.000 y 30.000 saharauis se habían reunido en el desierto, cerca de El Aaiún, para protestar contra la confiscación de todos sus derechos en su país ocupado, incluido el derecho esencial a la autodeterminación.
El ataque fue de una violencia fuera de toda proporción, junto con un bloqueo de la ciudad para evitar que las familias saharauis fueran a su rescate. Los colonos marroquíes contribuyeron a aumentar la violencia, como en el peor de los casos de una ocupación armada. Las escenas de guerra civil que se vivieron dejaron huellas aún hoy visibles en la ciudad ocupada.
Durante el ataque al campamento se movilizaron todas las fuerzas de represión marroquíes.
Entre los jóvenes que formaba parte del equipo de protección del campamento se encontraba Kaziza Lafkir, de 21 años, que explica cómo la violencia se desató sobre él y sus compañeros el 8 de noviembre antes del amanecer y los días siguientes.
A las lesiones y la tortura inflingidas por los militares marroquíes, que no fueron atendidas a lo largo del año pasado, se unió el dolor constante sobre todo después de volver a ser golpeado por la policía. Pero ir al hospital para los saharauis, es arriesgarse a ser rechazado, secuestrado o torturado por las fuerzas de represión marroquíes.
Si es el brazo en cabestrillo de Kaziza lo que llama la atención, además sufre un dolor constante que le hace perder la consciencia cuando le cambian los vendajes, la insensibilidad en la mano que parece muerta. A esto se une la cojera que es otra secuela de la violencia ejercida con él por parte de la policía marroquí.
Demacrado, tan frágil y tan fuerte, pero la conciencia de su identidad saharaui, la aspiración a la libertad de su pueblo, por la que lucha desde su adolescencia, poco a poco han creado una fuerza que supera su sufrimiento, y que le impulsa a actuar, y que le hace atreverse a hablar también.
Lea su testimonio a continuación.
APSO, 8 11 2011
Testimonio de KAZIZA Lafkrir
Nací el 15 de octubre de 1990 en El Aaiun, Sahara Occidental ocupado, tengo 21 años.
Vivo en El Aaiún ocupado.
En 2005, participé en la Intifada. Yo estaba en las manifestaciones en los institutos y en las calles. Yo no era conocido por la policía marroquí, ya que nunca me habían cogido.
En 2008 todos los saharauis comenzaron a hablar sobre la cuestión del Sáhara Occidental, la violencia y la pretensión de la libre determinación.
Estaba en cuarto del instituto público, y fui expulsado de la escuela.
Habíamos organizado lo que llamamos “eventos de la escuela” desde 2005.
También pintaba banderas saharauis en las paredes de la ciudad, pero nadie sabía que era yo.
La policía vino a buscarme a la escuela por mi participación en manifestaciones callejeras pero me escapé.
Una noche entré en la escuela para quitar la bandera marroquí y reemplazarla con la bandera saharaui. El director me vio.
Entonces fue cuando me llamó para decirme que yo estaba expulsado. Le pedí un documento que trasladarme a otra escuela, y él me lo dio. Pero en ninguna de las otras escuelas me admitieron.
Como soy joven, soy músico, toco la guitarra y canto en una banda con mis amigos.
Después de 2005, escribí y compuse canciones para la resistencia y la Intifada.
Grabamos las canciones y las filmamos. Las pusimos en youtube, y se las pasaban los saharauis a sus teléfonos. Muchos saharauis conocían nuestras canciones que hablaban de la revolución, el país, cada una de las noticias de los territorios, los acontecimientos de la lucha, al igual que el caso de Aminetu Haidar, o la violencia contra los militantes.
En octubre de 2010, fui con mis amigos de los primero en levantar nuestra jaima en Gdeim Izik.
Cuando empezó a aumentar el número de familias asentadas, llamé a mi madre, que también vino con la familia.
Yo estaba involucrado en la organización de nuestro campamento y mi función era la de vigilar que no se infiltraran marroquíes. También formé parte de las patrullas que custodiaban el perímetro del campamento para la seguridad de las mujeres, niños y ancianos.
La noche del ataque contra el campamento de fuerzas de seguridad marroquíes, estaba de guardia en el control vigilando la entrada del campamento.
Los marroquíes nos atacaron a nosotros primero antes de entrar en el campamento.
Éramos cuatro jóvenes saharauis, los soldados marroquíes llegaron en dos camionetas, nos golpearon y nos llevan en los coches.
En ese momento, me golpearon violentamente en el hombro con la culata de un Kalashnikov.
El coche en el que me llevaban se adentró en el desierto. Más tarde nos enteramos de que había una gran manifestación en El Aaiún.
En el desierto nos quedamos hasta las 16h.
Los soldados me esposaron y me vendaron los ojos, y en el coche me golpearon con los pies, las manos, con porras.
Había ocho soldados golpeándome, yo estaba solo, y no sabía lo que había sucedido a mis amigos. Más tarde me enteré de que a ellos les pasaba lo mismo.
Me golpearon hasta que perdí el conocimiento. Me desperté en un edificio donde me encerraron en régimen de incomunicación durante 20 días. Mi familia pensó que estaba muerto.
Este edificio está en la avenida de Smara, cerca del cuartel militar, y es un orfanato que nunca ha estado en servicio. Un edificio vacío pero se sabe que es un lugar donde se alojan los refuerzos militares y  se esconden cuando no hay manifestaciones.
En el edificio donde yo estaba detenido, había un grupo de 40 personas. Estábamos en una pequeña habitación. Todos los días desde las 6 de la mañana, los soldados venían a recogernos para torturan durante 1 ó 2 hora.
Cada día me torturaban de una manera diferente. Fui golpeado de nuevo en el hombro derecho, que no había sido curado.
Me quemaron con cigarrillos, me golpearon y me golpearon y me colgaron para aplicarme la tortura que nosotros llamamos “la barbacoa de pollo”.
Un día me llevaron a una habitación en la que las había unas cuerdas colgadas del techo.
Los soldados preguntaron cómo me lesioné el hombro y se lo dije, pensando que me colgarían del otro brazo .
Sin embargo durante siete horas me colgaron por el brazo lesión y me golpearon hasta que se rompió. Los huesos de la clavícula salieron por la piel y el hueso del brazo se salió del hombro.
Fui puesto en libertad después de 20 días, el 28 de noviembre de 2010, a causa de la gravedad de mi estado de salud. Me llevaron a mi casa con los ojos vendados. Después de la liberación de un primer grupo 15 días después de la GDEM Izik, mi familia se había enterado de que yo estaba retenido en ese lugar.
Me llevaron de inmediato al hospital, pero estaba lleno de soldados que me impidieron la entrada.
Volví al hospital después de dos semanas, porque mi brazo estaba azul y muy hinchado.
El doctor dijo que no podía hacer nada excepto cortar el brazo, pero yo me negué.
Volví varias veces al hospital y siempre me decían lo mismo.
Decidí quedarme en casa y usar la medicina tradicional saharaui: grasas, y hemera, que es como una crema hecha con hierbas y minerales. Mi familia me la ponía todos los días en mi brazo y mi hombro antes de vendarlos.
Los moretones y la hinchazón fueron desapareciendo poco a poco. Sin embargo, el hombro todavía está roto.
Tengo miedo de ir al hospital porque un amigo ha sido atacado por la policía e incluso intentaron matarlo. Otros amigos han sido golpeados y torturados por la policía marroquí.
Una amiga enfermera me atendió. Vendó mi brazo. Mi hombro y mi brazo han estado inmovilizados durante un año.
Poco a poco he perdido la sensibilidad en mi brazo y mi mano derecha. Ahora no puede coger nada ni hacer nada con mi mano derecha. El dolor es todavía muy fuerte en mi hombro.
Hace una semana, la policía me agarró y me golpeó una vez más en todo el cuerpo.
Participé en una manifestación en el patio de nuestra escuela con todos los estudiantes para celebrar el regreso del preso político El Louali Amaidan.
Llevé la bandera saharaui y gritamos consignas patrióticas saharauis.
Llegó la policía y todo el mundo trató de huir. Los estudiantes entraron la escuela y los que no éramos estudiantes nos quedamos fuera.
La policía me detuvo y me llevó a comisaría. Permanecí allí un día y medio. La policía me golpeó con una nueva arma. Un bate grande de madera.
Me interrogaron acerca de por qué habíamos permanecido durante un año en silencio [después de Gdeim Izik] y ahora comenzábamos las manifestaciones.
El dolor en mi hombro se hizo más fuerte después de los nuevos golpes. Es difícil cambiar mi vendaje. A veces pierdo la consciencia durante el día.
Estoy privado del derecho a estudiar o trabajar. Me imponen que Marruecos sea mi país por la fuerza. Prefiero luchar y arriesgarme a morir en lugar de no hacer nada.
Recogido por APSO Sahara (AMIS DU PEUPLE DU SAHARA OCCIDENTAL), 21 de octubre de 2011, en ​​El Aaiun.


Video testimonio de Kaziza Lafkir


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